8 de noviembre de 2014

Adiós, amigo

En ocasiones como estas, parece que no hay palabras, sólo tópicos.

Que no era aún tu hora.

Que qué injusta es la vida.

Que por qué tú, por qué a tu edad, si tenías toda la vida por delante.

Que no lo merecías, porque eras un trozo de pan.

Que vamos a echarte de menos.

Que no hay palabras para describir la impotencia, la rabia y la tristeza que sentimos quienes te conocimos.

Que por más horas que pasen, por más que te hayamos dado el último adiós en tu tierra, esto no parece real. Porque hace dos días estabas y hoy ya no, y nadie entiende por qué.

Piense lo que piense, todo me parece un tópico. Pero es verdad. Tenías toda la vida por delante, nuevos proyectos y una nueva etapa esperándote. Trabajador como el que más. Un trozo de pan. Un buen compañero de trabajo y aún mejor persona y amigo. No. No lo merecías, Edu.

Me despido de ti con un post y tú sabes bien por qué. Todas esas miradas furibundas y amenazas vía mail por pasarte un domingo por la noche veinte artículos para publicar, esos 2 de tal + 1 de cual + 4 de tal cual, esas amenazas de sacar el látigo para que escribiéramos más y más y más. Siempre dabas el 110% y era imposible no querer hacer lo mismo trabajando contigo. Gracias por enseñarme tanto y por creer y confiar en mí como profesional, por conseguir que yo también lo hiciera.

El vacío que dejas es muy grande, aunque eso sea también un tópico (otro de los muchos que son verdad contigo). Te echaré de menos.

Descansa en paz, amigo.

1 comentario:

  1. Seguro que él también te echa de menos. Que sea feliz donde este ahora (aunque suene a tópico también).

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