8 de noviembre de 2014

Adiós, amigo

En ocasiones como estas, parece que no hay palabras, sólo tópicos.

Que no era aún tu hora.

Que qué injusta es la vida.

Que por qué tú, por qué a tu edad, si tenías toda la vida por delante.

Que no lo merecías, porque eras un trozo de pan.

Que vamos a echarte de menos.

Que no hay palabras para describir la impotencia, la rabia y la tristeza que sentimos quienes te conocimos.

Que por más horas que pasen, por más que te hayamos dado el último adiós en tu tierra, esto no parece real. Porque hace dos días estabas y hoy ya no, y nadie entiende por qué.

Piense lo que piense, todo me parece un tópico. Pero es verdad. Tenías toda la vida por delante, nuevos proyectos y una nueva etapa esperándote. Trabajador como el que más. Un trozo de pan. Un buen compañero de trabajo y aún mejor persona y amigo. No. No lo merecías, Edu.

Me despido de ti con un post y tú sabes bien por qué. Todas esas miradas furibundas y amenazas vía mail por pasarte un domingo por la noche veinte artículos para publicar, esos 2 de tal + 1 de cual + 4 de tal cual, esas amenazas de sacar el látigo para que escribiéramos más y más y más. Siempre dabas el 110% y era imposible no querer hacer lo mismo trabajando contigo. Gracias por enseñarme tanto y por creer y confiar en mí como profesional, por conseguir que yo también lo hiciera.

El vacío que dejas es muy grande, aunque eso sea también un tópico (otro de los muchos que son verdad contigo). Te echaré de menos.

Descansa en paz, amigo.

26 de octubre de 2014

La semilla de 'Los días que nos separan'

No soy de inspiración repentina. Mis historias siempre nacen de ideas descartadas, de tachones y de mapas y caminos que a veces no llevan a ninguna parte. Soy de las que cree en eso que dijo Picasso sobre la inspiración: existe, pero debe pillarte trabajando.

Sin embargo, sí tengo momentos de iluminación en los que veo algo y sé que ahí hay una historia (aunque en ese momento no tenga muy claro cuál). A veces basta una palabra, una frase, una persona o una imagen... En el caso de Los días que nos separan, las musas aparecieron en forma de un pequeñísimo artículo -casi un apunte- de la revista Okapi. Fue ver esa fotografía y ese pie de foto y tuve claro que ahí detrás había una historia de amor con el tiempo como protagonista.




La musa que me visitó ese día de marzo de 2009 me dejó esa única pista sobre la mesa, así que dejé la idea en reposo hasta que dos meses después encontré por casualidad otro artículo que acabó de darle forma a la idea. Después de entonces, pasé dos años trabajando en la historia y documentándome hasta que me sentí realmente preparada para empezar a escribir.

Un año y medio después aún siguen llegándome mensajes de lectores que se han enamorado de la historia de Abril y Marina. Y además, ahora acaba de lanzarse la segunda edición (¡emoción máxima!), así que me ha parecido el momento perfecto para recordar dónde empezó todo. Quizás esto sólo tenga interés para mí, pero este artículo, que encontré haciendo limpieza de revistas viejas, es uno de mis tesoros, porque fue la semilla de Los días que nos separan y de todo lo que estoy viviendo gracias a ella.


Y ya que estamos recuperando recuerdos, quiero terminar con mi querido Saturno Park, uno de los tesoros desconocidos que descubrí mientras me documentaba para Los días que nos separan. ¡Imaginad mi emoción cuando me dijeron que harían una pequeña recreación en la Ciutadella para las fiestas de La Mercè de Barcelona!

Aunque fui de noche, cuando no había demasiados espectáculos, ver las atracciones antiguas y la gente divirtiéndose fue suficiente para mí. Me transformé en mi propia fangirl y me puse a correr de un lugar a otro con cara de loca (loca, pero feliz). Como no tenía mi cámara conmigo, la calidad de las fotos que hice brilla por su ausencia. Pero como lo que cuenta es la intención... ¡ahí van algunas!


        


Señores de Barcelona: a la próxima, recreen las Witching waves o Los Urales y podré morir de fangirlismo literario agudo. 

Mientras tanto, seguiré buscando semillas por aquí y por allá, porque quién sabe dónde me esperará una nueva historia.



13 de septiembre de 2014

La literatura no es para 'amateurs'

No sé cuántas veces habré tenido que defenderme por leer e incluso por escribir literatura juvenil, o cuántas veces me habrán dicho que tengo que "leer cosas más serias". Como si leer juvenil fuera un crimen o algo de lo que avergonzarse. Hasta ahora me sorprendía que después del boom que hemos vivido durante los últimos años aún hubiera tantos prejuicios, pero después de leer el artículo que ronda por Facebook y Twitter Retrato del reseñista adolescente, de la señora Ana Garralón, no me sorprende. Si una persona que es crítica literaria especializada en literatura infantil y juvenil (según la Wikipedia) cree aún tantos prejuicios, qué no creerán las personas que no están metidas en este mundillo.

La autora ha desenvainado la espada para arremeter contra el fenómeno booktuber y todos los adolescentes (supongo que para ella, uno es adolescente hasta los 30) sobre el que suelta perlas que no tienen desperdicio.

Lo que los booktubers valoran en los libros son tramas que atrapen y enganchen, libros gordísimos que no pueden pararse de leer, momentos "supercinematográficos", ritmos trepidantes. Cuanto más rápido se lea una historia, mejor, y si se trata de libros de los que todos hablan, o cuya adaptación cinematográfica va a estrenarse pronto, es casi el paraíso.

¿Lo que los booktubers valoran? ¿Quién dijo generalizar? Esa primera parte ni siquiera merece comentario. En cuanto a hablar de los mismos libros, voy a presentarle un término a la señora Garralón con el que quizás no esté familiarizada: actualidad. Si abre un diario cualquier viernes por las páginas de cine, verá que todos hablan prácticamente de las mismas películas, y lo mismo con las pocas revistas literarias que existen hoy en día en el mercado. Cuando sale una novedad, es normal que la gente se interese por ella y quiera presentarla y dar su opinión sobre ella, del mismo modo que es normal que los lectores busquen información para decidir si comprar o no es novela que acaba de salir a la venta. Eso sin tener en cuenta de que hay muchos booktubers y blogueros que no se limitan a las novedades, pero descubrir eso quizás requería demasiada investigación.

Para esta comunidad si un libro se lee "rápido" pues elementos como el flujo de conciencia, el monólogo interior, la prosa retórica, la intertexutualidad o el experimentalismo -por citar algunos pocos que tan bien nos recordó David Lodge en El arte de la ficción- están fuera de su radio de entendimiento.

Espera, que para leer un libro correctamente y poder dar tu honesta opinión sobre él tienes que hacer un postgrado sobre crítica literaria. Dejando de lado que hay personas que hacen vídeos hablando sobre temas literarios, no veo qué problema hay en hacer vídeos explicando tu opinión sobre un libro sin pretender analizar todos sus aspectos literarios.

Estos comentadores conocen muy bien a su público, lector o no lector al que hay que animar, y es mejor hablar ligero.

Da igual que quien te vea sólo quiera entretenerse y al mismo tiempo enterarse de qué va un libro, qué puede esperar de él o si le va a gustar, porque parece que tener en cuenta a tu público está de más. A la Laia periodista que vive en mi interior le hierve la sangre al ver que hay gente que aún no entiende que al escribir o al hablar delante de la cámara tienes que tener en cuenta a tu target. Y la señora Garralón en concreto no acaba de entender que las exigencias del lenguaje audiovisual son muy distintas de las del lenguaje en prensa.

No les importa que sus profesores de la universidad lleguen algún día a sus canales de vídeo. "Es muy mono", dicen también, y hablan de sus autores favoritos como si fueran amigos: "Como todos los libros de John..."

¿Y por qué debería darle a alguien vergüenza? Sinceramente, yo creo que cualquier persona con dos dedos de frente entendería que uno puede tener muchos registros, y que puede ser divertido y distendido en YouTube y ponerse formal para un trabajo de la universidad. De hecho, poder hacer tanto una crítica literaria seria como una reseña en vídeo es algo de lo que enorgullecerse, no de lo que avergonzarse. El profesional que no sepa verlo es que se ha quedado anclado en el pasado.

No soy capaz de entender cómo alguien que se dedica a la crítica literaria no comprende que todos los jóvenes que hablan de literatura, ya sea mediante blogs o mediante vídeos, le están haciendo un gran favor al sector. Al final, todo se reduce a lo de siempre: menospreciar a la juventud y aplicar el mismo doble rasero que tanto conocemos.

¿Por qué es mejor leer las novelas prefabricadas de Dan Brown que cualquier novela juvenil actual? ¿Por qué los jóvenes no podemos hablar de lo que nos dé la gana, cómo nos dé la gana y por los canales que nos dé la gana? ¿Por qué tenemos que andar siempre justificándonos por lo que leemos e incluso defendiéndonos de personas como la señora Garralón?

Y la pregunta más importante: ¿por qué la señora Garralón no se da cuenta de que no somos críticos, sino personas que queremos compartir y fomentar el amor por los libros? Si quiere criticar a críticos literarios de verdad, puede empezar por los muchos (no todos, obviamente) que se doblegan porque no les queda otro remedio a los intereses de los grandes grupos editoriales en los que trabajan.

Quienes hablamos de libros por YouTube o en blogs lo hacemos por amor a la literatura, y cualquiera que amara y respetara mínimamente la literatura infantil y juvenil lo entendería y agradecería todo lo que se ha conseguido durante los últimos años. Quizás lo que molesta a ciertas personas es que los que más fomentan la lectura entre los jóvenes no sean ni los críticos ni los profesores, sino un grupo de "adolescentes" que no saben hacer críticas literarias con cara y ojos. 





(Aunque hace mucho tiempo que no ando por mi canal de YouTube por cuestiones laborales y de falta de tiempo, el artículo de la señora Garralón me ha parecido una enorme falta de respeto para toda la comunidad booktuber y bloguera, y no he podido resistir la tentación de soltar todo lo que pensaba).

21 de agosto de 2014

Querido Robin

Quizás ya no es el momento, y desde luego no es algo original, pero mi primera entrada tenía que ser para él.



Hace poco, después de ver el trailer de The Angriest Man in Brooklyn, me puse a indagar sobre la vida de Robin Williams, ese actor que me había acompañado durante toda mi vida. Nunca me había imaginado que detrás de esa sonrisa, de ese Peter Pan entrado en años, había tanta tristeza, tantos problemas y tantas adicciones. Y pensé que si recaía, si a su edad recaía y no conseguía salir de su pozo, sería la primera pérdida hollywoodiense que realmente sentiría, porque en el podio de mis películas favoritas de siempre, había dos de sus títulos: Hook y El indomable Will Hunting.

Así que cuando hace una semana me desperté con la amarga noticia de su muerte, no podía creerlo. El hombre que me había hecho gritar con Jumanji, reír con La señora Doubtfire, llorar con Jack, creer en las hadas con Hook y creer en la vida con El indomable Will Hunting... Ese hombre había desaparecido, consumido por la depresión. Y en la mesa de mi comedor me esperaba desde hacía días el DVD de El indomable Will Hunting. Como si nada hubiera pasado.

Y nada había pasado, porque cuando pude cogerla y darle al play, ahí estaba de nuevo esa historia que me cautivó una tarde de fin de semana de hace muchísimos años. Ahí estaba un joven Matt Damon y un brillante Robin Williams, con su barba frondosa y sus ojos pequeños, dando vida al personaje que lo hizo digno de un Oscar.

Es una película que jamás me cansaría de ver. Las películas que explotan las relaciones entre profesores y alumnos me pueden, y aunque en este caso no se trata de un profesor, sino de un terapeuta, la dinámica es la misma. La tensión entre Damon y Williams es palpable y el guion es increíble. Hay momentos que si pudiera, los enmarcaría para poder colocarlos en algún lugar visible de mi casa y verlos una y otra vez. Seguramente, el monólogo de Robin Williams en el parque, La Escena de Las Escenas.



Así lo recordaré yo, con su boina y su barba. O vestido de Peter Pan, gritando ¡BANGERANG! y luchando contra el Capitán Garfio para rescatar a sus hijos y para rescatar a su niño interior, enterrado bajo una montaña de responsabilidades y de recuerdos olvidados.

Sigue brillando, querido Robin. Tu luz nunca se apagará.

11 de agosto de 2014

¡Bienvenidos... por fin!

Después de dos meses imposibles, por fin puedo darle vida a Back from Neverland. ¡Un aplauso! ¡Confeti de colorines! Y como esto es una inauguración (o algo así)... ¡toca discurso de presentación!

Con Back from Neverland no pretendo volver a viejas costumbres ni embarcarme en otro blog literario como el primero. No porque no me gustara lo que hacía; simplemente, necesito algo nuevo y diferente, marcar un punto y aparte (el punto y final lo voy a dejar para muchísimo más adelante, porque aún me queda cuerda para rato). Los nuevos comienzos son oportunidades para renovarse y yo quiero aprovechar este inicio de viaje para dar un volantazo y tomar mi propio camino, uno mucho más personal.

Eso no quiere decir que esto vaya a ser un Querido-Diario-me-gusta-un-chico-de-la-clase-de-al-lado, ¡no nos asustemos! Es sólo que después de "dar a luz" y co administrar un blog puramente literario durante casi cinco años, sentía la necesidad de tener un espacio sin corsés, un espacio 100% mío (o 50% Selene y 50% Laia, mi yo bloguero y mi yo mundano).

Eso es lo que quiero que sea Back from Neverland: mi casita de madera en medio del bosque de Nunca Jamás, decorado a mi manera, con mis propias palabras y mis propios colores. Hablaré de libros, porque no soy nada sin ellos, de todo lo que me sorprende y lo que me emociona, de notas musicales y de imágenes en movimiento, de mis novelas publicadas (y de las que están por venir)... En definitiva, hablaré de todo lo que mis dedos me obliguen a escribir.

Y espero que estés ahí para leerme :)


He querido escribir esta pequeña introducción para todos aquellos que ya me conocen. Si es la primera vez que me lees, puedes saber un poco más de mí haciendo clic en Sobre mí :)

30 de mayo de 2014