No sé cuántas veces habré tenido que defenderme por leer e incluso por escribir literatura juvenil, o cuántas veces me habrán dicho que tengo que "leer cosas más serias". Como si leer juvenil fuera un crimen o algo de lo que avergonzarse. Hasta ahora me sorprendía que después del boom que hemos vivido durante los últimos años aún hubiera tantos prejuicios, pero después de leer el artículo que ronda por Facebook y Twitter
Retrato del reseñista adolescente, de la señora Ana Garralón, no me sorprende. Si una persona que es crítica literaria especializada en literatura infantil y juvenil (
según la Wikipedia) cree aún tantos prejuicios, qué no creerán las personas que no están metidas en este mundillo.
La autora ha desenvainado la espada para arremeter contra el fenómeno booktuber y todos los adolescentes (supongo que para ella, uno es adolescente hasta los 30) sobre el que suelta perlas que no tienen desperdicio.
Lo que los booktubers valoran en los libros son tramas que atrapen y enganchen, libros gordísimos que no pueden pararse de leer, momentos "supercinematográficos", ritmos trepidantes. Cuanto más rápido se lea una historia, mejor, y si se trata de libros de los que todos hablan, o cuya adaptación cinematográfica va a estrenarse pronto, es casi el paraíso.
¿Lo que los booktubers valoran? ¿Quién dijo generalizar? Esa primera parte ni siquiera merece comentario. En cuanto a hablar de los mismos libros, voy a presentarle un término a la señora Garralón con el que quizás no esté familiarizada: actualidad. Si abre un diario cualquier viernes por las páginas de cine, verá que todos hablan prácticamente de las mismas películas, y lo mismo con las pocas revistas literarias que existen hoy en día en el mercado. Cuando sale una novedad, es normal que la gente se interese por ella y quiera presentarla y dar su opinión sobre ella, del mismo modo que es normal que los lectores busquen información para decidir si comprar o no es novela que acaba de salir a la venta. Eso sin tener en cuenta de que hay muchos booktubers y blogueros que no se limitan a las novedades, pero descubrir eso quizás requería demasiada investigación.
Para esta comunidad si un libro se lee "rápido" pues elementos como el flujo de conciencia, el monólogo interior, la prosa retórica, la intertexutualidad o el experimentalismo -por citar algunos pocos que tan bien nos recordó David Lodge en El arte de la ficción- están fuera de su radio de entendimiento.
Espera, que para leer un libro correctamente y poder dar tu honesta opinión sobre él tienes que hacer un postgrado sobre crítica literaria. Dejando de lado que hay personas que hacen vídeos hablando sobre temas literarios, no veo qué problema hay en hacer vídeos explicando tu opinión sobre un libro sin pretender analizar todos sus aspectos literarios.
Estos comentadores conocen muy bien a su público, lector o no lector al que hay que animar, y es mejor hablar ligero.
Da igual que quien te vea sólo quiera entretenerse y al mismo tiempo enterarse de qué va un libro, qué puede esperar de él o si le va a gustar, porque parece que tener en cuenta a tu público está de más. A la Laia periodista que vive en mi interior le hierve la sangre al ver que hay gente que aún no entiende que al escribir o al hablar delante de la cámara tienes que tener en cuenta a tu target. Y la señora Garralón en concreto no acaba de entender que las exigencias del lenguaje audiovisual son muy distintas de las del lenguaje en prensa.
No les importa que sus profesores de la universidad lleguen algún día a sus canales de vídeo. "Es muy mono", dicen también, y hablan de sus autores favoritos como si fueran amigos: "Como todos los libros de John..."
¿Y por qué debería darle a alguien vergüenza? Sinceramente, yo creo que cualquier persona con dos dedos de frente entendería que uno puede tener muchos registros, y que puede ser divertido y distendido en YouTube y ponerse formal para un trabajo de la universidad. De hecho, poder hacer tanto una crítica literaria seria como una reseña en vídeo es algo de lo que enorgullecerse, no de lo que avergonzarse. El profesional que no sepa verlo es que se ha quedado anclado en el pasado.
No soy capaz de entender cómo alguien que se dedica a la crítica literaria no comprende que todos los jóvenes que hablan de literatura, ya sea mediante blogs o mediante vídeos, le están haciendo un gran favor al sector. Al final, todo se reduce a lo de siempre: menospreciar a la juventud y aplicar el mismo doble rasero que tanto conocemos.
¿Por qué es mejor leer las novelas prefabricadas de Dan Brown que cualquier novela juvenil actual? ¿Por qué los jóvenes no podemos hablar de lo que nos dé la gana, cómo nos dé la gana y por los canales que nos dé la gana? ¿Por qué tenemos que andar siempre justificándonos por lo que leemos e incluso defendiéndonos de personas como la señora Garralón?
Y la pregunta más importante: ¿por qué la señora Garralón no se da cuenta de que no somos críticos, sino personas que queremos compartir y fomentar el amor por los libros? Si quiere criticar a críticos literarios de verdad, puede empezar por los muchos (no todos, obviamente) que se doblegan porque no les queda otro remedio a los intereses de los grandes grupos editoriales en los que trabajan.
Quienes hablamos de libros por YouTube o en blogs lo hacemos por amor a la literatura, y cualquiera que amara y respetara mínimamente la literatura infantil y juvenil lo entendería y agradecería todo lo que se ha conseguido durante los últimos años. Quizás lo que molesta a ciertas personas es que los que más fomentan la lectura entre los jóvenes no sean ni los críticos ni los profesores, sino un grupo de "adolescentes" que no saben hacer críticas literarias con cara y ojos.
(Aunque hace mucho tiempo que no ando por mi canal de YouTube por cuestiones laborales y de falta de tiempo, el artículo de la señora Garralón me ha parecido una enorme falta de respeto para toda la comunidad booktuber y bloguera, y no he podido resistir la tentación de soltar todo lo que pensaba).